
El PRP (plasma rico en plaquetas) es un tratamiento autólogo: se obtiene a partir de una pequeña extracción de sangre del propio paciente. Mediante centrifugado se separa la fracción plasmática rica en plaquetas, que contiene factores de crecimiento, y se infiltra en la piel para favorecer la regeneración tisular.
El protocolo habitual es de 3-4 sesiones mensuales, seguido de mantenimiento periódico.
Trastornos hematológicos o de la coagulación, anticoagulación significativa, infección activa, enfermedades autoinmunes graves, ciertas patologías oncohematológicas, embarazo y lactancia. La idoneidad se valora en consulta tras la revisión clínica.
Los resultados son orientativos y pueden variar según las características individuales del paciente. Todo procedimiento médico conlleva riesgos que serán explicados en la consulta. La indicación se establece tras valoración médica personalizada conforme a la Ley 41/2002.
¿Es seguro?
El PRP es un producto autólogo (procede de la propia sangre del paciente), por lo que el riesgo de reacción alérgica es muy bajo. Se procesa en sistema cerrado y se infiltra el mismo día.
¿Cuántas sesiones necesito?
El protocolo habitual es de 3-4 sesiones mensuales, con mantenimiento posterior. La pauta se ajusta tras la valoración.
¿Cuándo veré resultados?
De forma progresiva durante las semanas posteriores. La respuesta es individual.
¿Puedo combinarlo con otros tratamientos?
Sí. Es frecuente combinarlo con microneedling, neuromoduladores, ácido hialurónico u otros tratamientos.
¿Es doloroso?
Las molestias suelen ser leves gracias a la anestesia tópica. La extracción de sangre es similar a una analítica habitual.